lunes, 13 de agosto de 2018

Treinta y dos

Con los años he aprendido a valorar más la calidad que la cantidad. Ya no me preocupan quienes pudieron haber estado, mucho menos espero en vano a quienes siempre terminan faltando. Y entonces a quienes están, les quiero muchísimo más y mejor.
Quienes cuidan, quienes ayudan y quienes siempre están, también necesitan ser cuidados. A veces no nos damos cuenta, pero esas personas que siempre tienen una palabra de aliento para uno, la pueden estar pasando muy mal en silencio. ¿Cuántos «te quiero» no has expresado en lo que va del 2018? El tiempo es como agua en las manos.
Siguen pasando los años y procuro dar las gracias al despertar. Doy las gracias a la vida o al universo. O a Moca cuando en la mañana que comienza a sonar De La Vida Como Película y Su Tragedia, Comedia y Ficción en mi celular, se coloca al pie de mi cama para empujar mi mano o mi pie con su hocico, como diciéndome que apague la alarma y que me levante a servirle el desayuno.
El caso es que trato de agradecer un día más de vida en cada despertar.

No hay nada que aprender del fondo del abismo. Es como cuando la muchacha más bonita del mundo sonríe y se te llena el alma de alegría, y de paz el corazón, pero de antemano sabes que sólo tienes permitido contemplarla. Sí, es normal que el corazón te salte como niño en charco de agua cada vez que la ves, pero no queda más que aceptarlo y seguir adelante. La vida es muy corta y la felicidad es muy rara.
Bueno, para quienes no saben, llegué a esta vida un 13 de agosto, el día de San Hipólito. Por suerte no me nombraron como lo indica el onomástico de mi día. Desafortunadamente tampoco me nombraron Batman, o Tom & Jerry, ni como alguna de las Tortugas Ninja, personajes que tanto me gustaban en mi infancia.
No sé muy bien por qué cuento todo esto. Carece de frijoles de la olla (con morisqueta, crema y mucho queso), tortillas hechas a mano, agua fresca, pastel de chocolate, planteamiento, nudo y desenlace.
En fin, treinta y dos años en la rueda de la fortuna y «no estoy donde quiero estar, pero soy muy afortunado por ya no estar donde estaba antes».

No hay comentarios.:

Publicar un comentario