viernes, 4 de agosto de 2017

La niña de en medio

Aún recuerdo la primera vez que te vi, fue una tarde lluviosa. Eras muy pequeña y frágil. No recuerdo al cuánto tiempo me fue posible abrazarte, pero de lo que sí estoy seguro es que jamás imaginé todo lo que has logrado al día de hoy.
Y no lo digo porque pensara negativamente, lo digo porque hasta hace unos meses te seguía viendo como mi hermana «la niña de en medio», a la que aún le faltaba mucho tiempo para que echara a volar sus alas.

Pero el tiempo vuela, así como tú lo hiciste y ojalá que la vida te siga colmando de bendiciones y que éstas alimenten tu espíritu para que vivas plenamente de la mano de tus sueños, metas y experiencias vividas. Y que cada vez que analices todo lo que has logrado, hecho y recorrido, tu rostro refleje plenitud a través de lágrimas y risas. Sí, también de felicidad se llora.

Lo ideal es que a este texto lo acompañe una imagen de un pastel o de un ramo de flores, una fotografía tuya y mía o de la familia; pero hoy quiero que Totis sea quien adorne esta felicitación. ¡Feliz cumpleaños, hermana! Te amo montones (y Totis también). No importa dónde te encuentres ni cuando regreses, siempre te esperaré con los brazos abiertos.
Te mando muchos besos y abrazos.

P.D. Nunca olvides dejar huella en la humanidad.