viernes, 29 de noviembre de 2013

Tres noches y cuatro hojas de papel reciclado.

Hoy no voy a escribir sobre amor o desamor, ni sobre sueños rotos o distantes. Mucho menos sobre recuerdos fugaces. Hoy, tengo ganas de quejarme de una manera tan humana que quizá dejaré a un lado la poca humanidad que me queda.
Hace unos días me preguntaron: ¿qué es lo que detestas en una persona? La pregunta me tomó por sorpresa y mi respuesta demoró un minuto y dos suspiros. No lo sé, respondí.
Durante varias noches, mientras intentaba conciliar el sueño, me di a la tarea de hacer un breve análisis sobre ese aspecto y de esa manera no me volvieran a tomar por sorpresa con ese tema.
Bastaron tres noches y cuatro hojas de papel reciclado, en las que escribí un montón de lineas, para detener mi análisis. ¿Por qué? Simplemente llegó un punto en el que comencé a autoanalizarme y recordé que el ser humano tiene la facilidad de odiarse a sí mismo, sin consideración alguna.