martes, 10 de septiembre de 2013

¿Vamos por un café?

Volteo el reloj y la arena comienza a fluir hacia el bulbo inferior vacío. Cierro los ojos y, sin querer, me transporto a través de un largo camino, esquivando cientos de obstáculos, sólo para poder llegar a ese paradisíaco lugar tan distante que me permite encontrar la luz que me guíe hasta tu presencia.
Y estás ahí, tan próxima y tan distante, tan alegre y reservada, tan sencilla, tan hermosa, tan tú.
Te observo mientras juegas con un perro; me acerco y nos saludamos gustosamente. Me invitas a ser partícipe y echamos mil risas por las acrobacias realizadas en el momento.
De pronto, nos encontramos bebiendo ese café que tantas veces mencionamos en las pocas conversaciones que recientemente tuvimos. De mi bolsa, saco una rosa color rosa y te la entrego. Sonríes y solamente me preguntas si aún recuerdo que no me gustaba regalar flores. Sonrío; afirmo con la cabeza y la conversación continúa.
Coincidimos en que han cambiado tantas cosas en nuestras vidas, para bien y para mal; que por momentos nos sentimos desorientados, sin rumbo, a pesar de tener fijas nuestras metas personales. Que hay momentos en los que nos agobia esa negatividad que con cautela nos acecha.
Me percato que la arena está a punto de lograr su cometido y, como puedo, logro despedirme deseando encontrarte muy pronto.


Últimamente, apareces tantas veces en mis sueños que, ese hecho, me provoca despertar enérgicamente. Y al darme cuenta de que todo está oscuro y en soledad, me acongojo. Me sumerjo en el silencio de la noche y me pregunto si estarás bien, si eres feliz o sólo sonríes, si podría ayudarte en algo, si te gustaría contemplar la puesta del sol sentada en la orilla del mar mientras conversamos placenteramente.
Reviso mi teléfono celular y veo que son las 03:14 horas de hoy martes. Enciendo la luz. Tomo una pluma y una hoja de reúso y comienzo a escribir lo anterior.

Por cierto, por las noches, aún dejo encendido ese escueto aparato esperando encontrar, por la mañana, un mensaje de texto, de un número desconocido para mi agenda personal, que contenga la siguiente cuestión: "¿vamos por un café?".

4 comentarios:

  1. Lo importante que puede llegar a ser un café, alrededor suyo surgen conversaciones inolvidables, besos insuperables, miradas complices, caricias.. Y todo, como protagonista el café. Pero sí, desgraciadamente eso sucede cuando tomas un café con alguien querido, en momentos puntuales y muchos días te acuestas deseando ese mensaje para vivir ese momento...
    La esperanza es lo ultimo que se pierde y sino, envialo tú! Si no te arriesgas no ganas!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es, Irene.
      El café puede ser el inicio de una charla amena, de grandes momentos. De hecho hoy es un día lluvioso y estoy bebiendo café, en soledad pero lo estoy bebiendo.
      Gracias por tu consejo, veré si lo llevo a cabo.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Leyendo los comments veo que recibiste ese mensaje, ¡Bien!




    Saludos

    ResponderEliminar