miércoles, 25 de septiembre de 2013

Mediocre.


El problema no es la ideología, ni el fútbol o el basquetbol, ni el vecino o la vecina, ni los narcocorridos o el metal, ni las telenovelas o los realities, ni el Gobernador del Estado o el Presidente de la República.

El problema es que somos un país de gente mediocre, sin escrúpulos y siempre pensamos/actuamos sólo en nuestro beneficio; mientras estamos "abajo" nos quejamos pero cuando estamos "arriba" ni siquiera volteamos un poco para recordar, como si se olvidara, de dónde venimos y lo único que hacemos es seguir jodiendo a "los de abajo"... Mero círculo vicioso.


Con todo respeto para los chilangos, dicen por ahí que: "hay dos tipos de chilangos: los que salen a joder y los que salen a no dejarse".
Creo que hay que actualizar eso y en vez de utilizar el término "chilangos" debemos globalizar la situación y decir "personas".

martes, 10 de septiembre de 2013

¿Vamos por un café?

Volteo el reloj y la arena comienza a fluir hacia el bulbo inferior vacío. Cierro los ojos y, sin querer, me transporto a través de un largo camino, esquivando cientos de obstáculos, sólo para poder llegar a ese paradisíaco lugar tan distante que me permite encontrar la luz que me guíe hasta tu presencia.
Y estás ahí, tan próxima y tan distante, tan alegre y reservada, tan sencilla, tan hermosa, tan tú.
Te observo mientras juegas con un perro; me acerco y nos saludamos gustosamente. Me invitas a ser partícipe y echamos mil risas por las acrobacias realizadas en el momento.
De pronto, nos encontramos bebiendo ese café que tantas veces mencionamos en las pocas conversaciones que recientemente tuvimos. De mi bolsa, saco una rosa color rosa y te la entrego. Sonríes y solamente me preguntas si aún recuerdo que no me gustaba regalar flores. Sonrío; afirmo con la cabeza y la conversación continúa.
Coincidimos en que han cambiado tantas cosas en nuestras vidas, para bien y para mal; que por momentos nos sentimos desorientados, sin rumbo, a pesar de tener fijas nuestras metas personales. Que hay momentos en los que nos agobia esa negatividad que con cautela nos acecha.
Me percato que la arena está a punto de lograr su cometido y, como puedo, logro despedirme deseando encontrarte muy pronto.


Últimamente, apareces tantas veces en mis sueños que, ese hecho, me provoca despertar enérgicamente. Y al darme cuenta de que todo está oscuro y en soledad, me acongojo. Me sumerjo en el silencio de la noche y me pregunto si estarás bien, si eres feliz o sólo sonríes, si podría ayudarte en algo, si te gustaría contemplar la puesta del sol sentada en la orilla del mar mientras conversamos placenteramente.
Reviso mi teléfono celular y veo que son las 03:14 horas de hoy martes. Enciendo la luz. Tomo una pluma y una hoja de reúso y comienzo a escribir lo anterior.

Por cierto, por las noches, aún dejo encendido ese escueto aparato esperando encontrar, por la mañana, un mensaje de texto, de un número desconocido para mi agenda personal, que contenga la siguiente cuestión: "¿vamos por un café?".