martes, 17 de julio de 2012

Final sin final.

Cuando era niño solía contemplar la lluvia con el afán de poder ver el arcoiris. Recuerdo que me decían "si lo persigues y llegas al final, encontrarás un inmenso tesoro".
Yo, emocionado, lo seguía con la mirada cada vez que tenía la dicha de percibirlo.
Ahora, cada vez que lo contemplo, ya no imagino ese enorme baúl repleto de cosas radiantes al final del camino. Irónicamente, una sonrisa se dibuja en mi rostro. 
Digo irónicamente por pensar que sólo en ese final sin final podré encontrar la llave para borrarte de mi mente.

martes, 10 de julio de 2012

Normalmente anormal.

No recordaba su propio nombre pero por su mente pasaba el hecho de que, no hacía mucho tiempo, había perdido la sencillez y la facilidad para expresar lo que sentía.
Su mente tenía tantas ideas enredadas y, cierto día, su vida dió un repentino e inesperado giro de 360 grados.
Una mañana, después de recibir aquel dósil golpe anímico, sirvió una taza de café para relajarse y poder interpretar de la mejor manera posible ese inesperado suceso. En el último sorbo, pudo determinar que se había convertido en un humano sin humanidad. Que aunque nunca quizo aceptarlo, su mentira más utilizada era un simple y llano "estoy bien". Incluso lo hizo aquella noche en que mientras cenaban, Cristina, después de tantos meses de no tener comunicación, le hizo cierta pregunta que le llevó, nuevamente, a caer en esa trillada mentira y así evitar decir la verdad, que ella ni se imagina cómo la ha extrañado. Aunque es algo que ha ocultado por tanto tiempo, no es mas que un secreto a voces.

Pensó en lavar la taza en ese instante pero sólo la dejó remojando. Tomó sus herramientas de trabajo y comenzó el camino al trabajo con la esperanza de que al volver daría mas claridad a sus pensamientos mientras esté lavando parte de la vajilla.