martes, 7 de diciembre de 2010

Discernir.

Los días pasan y uno simplemente va dejando huella por ahí. Muchas veces lo hacemos inconscientemente ya que son hechos que no tienen prioridad. Escuchas las canciones de tu preferencia y rapidamente ciertas imágenes invaden tu pensamiento. Recuerdas la primera vez que la escuchaste, la primer persona en la cual pensaste, incluso,  somos capaces de imaginar cada parte de la canción como si nosotros fueramos el protagonista de esa historia hasta llegar al punto en que la euforia nos invade. Tan grandes y poderosos resultan ser nuestros pensamientos.
También, algunas veces dejamos huellas negativas en las personas que interactuan con nosotros, podemos pensar pestes sobre la gente e inconscientemente actuamos de tal manera que, sin darnos cuenta, demostramos desprecio hacia ellas.
Discernir, esa palabra tan sencilla es la que debemos aplicar para poder entender qué es bueno y qué es malo. Hay cosas, actitudes, pensamientos o personas a las cuales permanecemos aferrados o encadenados. La realidad es que ya no somos necesarios en el día a día de esos entes y al querer permanecer ahí solamente agrandamos nuestro pesar. Lo sé, nada en la vida es gratis.

2 comentarios:

  1. A veces me sorprendo cómo existe una coincidencia entre los amigos bloggers, en mi última entrada hablo de esto que dices desde una óptica diferente, más novelada, si quieres, pero que hace referencia, sin dudas, al discernir.
    Siempre estoy por aquí, mi estimado amigo.
    Humberto.

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  2. Gracias.
    Casi siempre las casualidades son buenas.
    Voy a dar un vistazo a tu blog.
    Saludos.

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