jueves, 25 de noviembre de 2010

Naranja.

Jueves color naranja. No lo digo por la tonalidad del cielo, mucho menos por el sol. Lo digo porque es el color que corresponde a mi uniforme.
Frente a mí hay una montaña, no precisamente repleta de árboles frondosos, sino de hojas de papel bond que debo archivar. Un jueves que pinta bien. Tranquilidad y reflexión son mi prioridad para este día, que vaya me hace falta. Poner orden en mi trabajo y en mi vida. Entender y encontrar la llave para dejar de estar encadenado a una bella figura y esperar. Esperar porque tarde o temprano una nueva llegará. Solamente pido a Dios que me de la fuerza y la serenidad para tomar las cosas con calma.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Enésima autobiografía de un fracaso.

Una, dos y tres. Tres veces.
El día de hoy he completado la trilogía mas dolorosa de mi vida. Mis dedos tiemblan al escribir estas palabras, es normal, soy humano.
"Nada es para siempre", no hay una frase mas cierta que esa.
Lo que me disgusta de esto es que noviembre no es un buen mes para mí. De un tiempo para acá,  cuando mi corazón comienza nuevamente a tener alas justamente en noviembre, así como comienza su vuelo, cae y se hace pedazos. Ni modo, tiempos buenos, tiempos malos y no hay de otra mas que sonreír. La vida está hecha de lecciones que debemos superar de una u otra forma pero siempre con la cabeza en alto. No es fácil, pero tampoco es imposible.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Felicidad.


Recuerdo que hace un año seguía intentado encontrar el por qué de tantas cosas. Sucesos que a lo largo de la vida marcan para siempre nuestro ser. Ahora comprendo que solamente fueron obstáculos para seguir el sendero de la felicidad.

No es necesario demostrar lo que somos, eso no es indispensable en una amistad. No es obligatorio seguir siempre iguales, podemos cambiar muchos aspectos de nuestra vida, sin embargo, hay algunos que simplemente se pueden controlar. Aún así se puede tener un equilibrio armónico en nuestra vida.

Antes, para mí el destino no existía. Creía que todo era cuestión del momento y de aprovechar las oportunidades que se presentan durante nuestra estadía en la faz de la tierra.
Ahora, en mi mente, tengo grabada una frase que tiene mucha razón: “La vida marca marca el rumbo, el destino da los pasos”.

Hace un año ni siquiera imaginaba tener una relación, mucho menos con una persona tan maravillosa como tú. Hoy, me atrevo a decir: “nunca digas nunca”.
No olvidaré aquella noche lluviosa, de un sábado del mes de julio, en que la vida me sonrío. Te ví, me gustaste mucho. Mi corazón latía rapidamente, me acerqué a conversar contigo. Contemplé tu sonrisa y comenzé a alucinar. Te veo feliz, soy feliz.

En este momento eres parte de mi pasado por lo que hemos hecho juntos. Eres mi presente por lo que hacemos en el instante y eres mi futuro porque, ambos, tenemos un fin en común.

Gracias Dios. Gracias vida por darme tanta felicidad.

¡Feliz día!

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Dos palabras.


Dos palabras pueden expresar demasiado. Algo muy común suele ser "jale" o "empuje", esas dos palabras te pueden dar acceso a, casi, cualquier lugar.
Dos palabras suelen ser mágicas: "por favor", con esa sencilla expresión tendremos la certeza de ser bien escuchados por cualquier persona, y lo mejor, es que al final va acompañado de un "gracias".
Dos palabras pueden ser muy destructivas: "te odio". El odio no es mas que lo opuesto al amor y, al decir eso, facilmente se puede romper el equilibrio armónico de cualquier entorno social.
Dos palabras pueden ser muy dulces, pero a la vez muy confusas porque no significan lo mismo: "querer" y "amar". Querer es algo muy normal, ya que como seres humanos, sentimos afecto, aprecio y atracción física por otras personas. Amar no es algo sencillo. Durante nuestra vida buscamos a esa persona a la que podamos decir dos dulces palabras: "te amo". Nosotros hacemos nuestro propio destino y, es por eso que, no debemos esperar a que esa persona toque a nuestro corazón. Si de verdad amas a alguien, dícelo. Esa persona es tan especial que con tan sólo mirarte sabe cuando te sientes triste y cuando tú ves a esa persona, tus ojos brillan mas de lo normal. Cuando esa persona te acaricia, sientes que vuelves a nacer. Puedes contemplar su rostro durante minutos, horas, días, semanas y meses y, sin embargo, no te cansas de hacerlo.


Dos palabras son las que siempre te diré: "Te amo".