martes, 29 de diciembre de 2009

De maravilla.


Me siento de maravilla al escuchar que aquella triste melodía retoma el sendero de la euforia.
Esperando ver una vez más los pequeños fragmentos de estrellas bailando por la noche, sabiendo que posiblemente me lleve a descender violentamente en añicos. Aún con esa realidad no entiendo el por qué, si mi rosaleda sabe que anhelo lo que dificilmente doy y me entusiasma lo que no tengo, no dudo en insistir. ¿Será que soy un necio?, ¿será que soy un terco?. ¡Que más da!. Siempre he andado por el borde del estrecho y lo que menos espero es facilidad.


Cada quien que vuele su papalote.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Gracias 2009.


Todo parecía estar en su lugar, pero comenzé en el suelo. La brisa me impedía disfrutar el presente. Hoy puedo decir que me has enseñado a esperar con calma a que las diversas calamidades del día a día lleguen a su fin y a darle importancia a las personas que se preocupan por uno a pesar de los defectos. Conocí gente nueva e incluso pude reencontrarme con quienes, en algún pasaje del camino, me alejé. Te agradezco el poder discernir y reflexionar.
Satisfecho de los creces con los que me haz pagado cada una de las decisiones que he tomado a través de los más de trescientos latidos que has dado.
Complacido de poder guardar en la memoria momentos tan valiosos, en familia o con amigos, sin dejar de ser sencillos.


Cada quien que vuele su papalote.